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21/08/2013

Las huellas del despilfarro

Se estima globalmente que evitando un cuarto de las pérdidas y el desperdicio de alimentos hoy en día sería posible alimentar a 870 millones de personas. El desecho de alimentos asciende a aproximadamente US$ 680.000 millones en los países industrializados y a US$ 310.000 millones en los países en desarrollo. Que se esta haciendo y que se puede hacer. 

Durante la llamada  “Revolución Verde” de los años’60, si bien se logró reducir el hambre de millones de personas en todo el mundo aumentando la producción de alimento, gracias a innovadoras técnicas agrícolas, algunos efectos de esos avances pusieron en riesgo el equilibrio ambiental y la biodiversidad. Desde entonces, técnicos e investigadores buscan la forma de aumentar  la producción sin vulnerar los recursos naturales.

Además de tecnologías “amigas” del medioambiente, hacen falta conductas más racionales para un mejor rendimientode los alimentos: la producción  mundial actual de alimentos cubriría la demanda de toda la población. Pero de un total de siete mil millones de personas, casi mil millones  pasan hambre, dos mil están desnutridas, hay mil millones de adultos mal nutridos con sobrepeso y la mitad padece obesidad. Si se estima que la población mundial alcanzará los 9200 millones para el 2050, la producción de alimentos deberá incrementarse  más todavía.

Considerando que hay muchas iniciativas que tratan de luchar contra el hambre y llegar a  alcanzar la seguridad alimentaria, resulta ilógico que un tercio de la producción de alimentos en todo el mundo sea desaprovechada.

Es alarmante la cantidad de basura generada a nivel mundial, especialmente  los residuos  de alimentos que aún pudieran ser aptos para consumo humano. No existen estudios exhaustivos que evalúen la magnitud  de la huella ambiental que representan las pérdidas y desperdicios  de los alimentos.

Durante el Congreso Internacional  SAVE FOOD! en 2011 y a pedido de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ( FAO) se publicó un estudio que refleja  las pérdidas de alimentos producidas a lo largo de toda la cadena alimentaria, remarcando las causas y sus posibles formas de prevención.

Tomando los resultados con precaución por la escasa información disponible, se estima globalmente que, evitando un cuarto de las pérdidas y el desperdicio de alimentos hoy en día sería posible alimentar a 870 millones de personas.

Anualmente alrededor de 1.300 millones de toneladas de alimentos pasan a integrar la basura. Estas cifras alcanzan toda la cadena agroalimentaria, desde la producción primaria hasta los hogares.

Es decir que se sobreutilizan recursos como el agua, la tierra, la energía, los agroquímicos, la mano de obra, y por supuesto esfuerzo y dinero, para producir alimentos que nadie consumirá.

Para poder orientar acciones que reviertan y puedan prevenir este problema, primero se deben identificar las etapas  durante las que se producen las pérdidas de los alimentos. Estas pérdidas se pueden separar en dos tipos: pérdida de alimentos o foodlooses, y desperdicio de alimentos o foodwaste.

La pérdida de alimentos es la disminución de la masa comestible específicamente para consumo humano que se detecta durante las etapas de producción, post-cosecha, procesamiento, almacenamiento, transporte y dis¬tribución. Incluye pérdidas por daños mecánicos, derrames durante la cosecha, degradación, enfermedades de los animales o  descartes por  los elevados estándares estéticos de calidad (tamaño, forma, color, textura, etc.) que cada vez más exige el comercio.

El desperdicio de alimentos involucra desde los descartes que realizan los retailers(o venta minorista) hasta el consumo en los hogares. Son productos que han alcanzado la calidad adecuada, pero que son desechados por fallas en el transporte, distribución, almacenamiento, malos hábitos de consumo, o simplemente se convierten en residuos por otras razones, incluso antes de estropearse.

Las consecuencias en cifras.
La producción anual de alimentos per capitapara el consumo humano ronda aproximadamente los 900 Kg. en los países ricos, mientras que en las zonas más pobres es de solo 460 Kg. Del estudio presentado en SAVE FOOD!, se estima que el desecho de alimentos asciende a aproximadamente US$ 680.000 millones en los países industrializados y a US$ 310.000 millones en los países en desarrollo.

Las mayores pérdidas en los países de bajos ingresos se dan en las  primeras etapas de la cadena y en las intermedias, siendo menor el desperdicio en las etapas de consumo. Se debenen general a falencias técnicas, financieras y de gestión que a su vez implican una reducción de los ingresos para los agricultores pequeños y  un aumento de los precios para los consumidores.

En cambio, en los países de ingresos altos y medianos, las pérdidas se dan en las últimas etapas de la cadena de suministro por la falta de coordinación entre los diferentes actores y también por los altos  estándares de calidad y “estética” que descartan  productos perfectamente aptos para el consumo.

El comportamiento del consumidor es  fundamental en este fenómeno: se sabe que el desperdicio de alimentos per cápita para Europa y América del Norte es diez veces mayor  que en algunas zonas de África.

Posibles soluciones.
Fortalecer la cadena de suministro, apoyando a agricultores e invertir en infraestructura, transporte y envasado, sería una alternativa viable, con programas de transferencia de tecnología y nuevos diseños, cooperando entre países.

Mejorar la coordinación entre los actores de las cadenas de suministro e impulsar acuerdos entre agricultores y compradores , apuntando menos al rigor del marketing y más a la calidad del producto.

Concientizar mediante campañas de sensibilización dirigidas a industrias, comercios, servicios de comidas y consumidores . Específicamente impulsar un cambio en la expectativa del consumidor frente a las frutas y hortalizas.

A nivel nacional.
Para aportar soluciones, necesitamos encarar investigaciones a nivel nacional para conocer la situación de cada etapa de la cadena agroalimentaria e identificar las pérdidas y desperdicios.
En nuestro país, la Red Argentina de Banco de Alimentos trabaja para mejorar la situación alimentario nutricional de sectores carenciados, reduciendo la huella alimentaria y dando a los alimentos el destino real para el que son producidos.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y el Área Metropolitana (AMBA), podemos  citar los estudios sobre determinaciones de la composición de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) realizados por el Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires en convenio con la Coordinación Ecológica Metropolitana (CEAMSE).

Datos del  2011 estiman que los desechos alimenticios representan el mayor porcentaje de residuos: 41,55% en la CABA y el 37,65% en el AMBA del total de los RSU, seguidos por los plásticos, papeles y cartones, que se ubican por debajo del 18%. Si bien algunos son inevitables, cerca de 200 a 250 toneladas de alimentos que terminan en la basura por día, podrían ser reutilizados.

Iniciativas internacionales.
Piensa. Aliméntate. Ahorra.
Esta Campaña es impulsada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la FAO y Messe Düsseldorf en el marco de la iniciativa SAVE FOOD!, y cuenta con el apoyo de Reto Hambre Cero. Busca concientizar a todos los sectores de la sociedad sobre el problema global que representan los desechos de alimentos y los efectos negativos que tiene para el ser humano y el medio ambiente, y sus  consecuencias económicas.

WRAP UK / Workingtogether for a Worldwithoutwaste.
Organización sin fines de lucro, que trabaja desde 2009 respaldada por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentos y Medio Rural,el gobierno escocés, el gobierno de Gales, el ejecutivo de Irlanda del Norte y la Unión Europea. Su objetivo es ayudar a reciclar más y desechar menos en casa y en el trabajo, y ofrece beneficios económicos y medio ambientales.

Autor: Lic. Natalia Emma Basso

Fuente: Revista Alimentos Argentinos Nro 58
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