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19/11/2012

Claves para la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas

Son indispensables para obtener productos frutihortícolas aptos para el consumo desde la siembra, pasando por la cosecha, el almacenamiento y el transporte hasta los centros de distribución.

Con el objetivo de contribuir a la obtención de productos frutihortícolas inocuos y aptos para el consumo de la población, protegiendo la salud de los agricultores y el ambiente, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) brinda una serie de recomendaciones sobre Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).

Las BPA consisten en aquellas acciones tendientes a reducir los riesgos de contaminación físicos, químicos y biológicos en la producción primaria desde la siembra a la cosecha, abarcando también el acondicionamiento del campo (división de las áreas agrícola y ganadera), postcosecha, transporte y almacenamiento de los alimentos.

Como primera medida, el productor debe realizar una adecuada selección del sitio donde desarrollará la producción; para ello, es preciso conocer qué uso se le dio al predio con anterioridad y evitarlo si posee antecedentes de haber sufrido contaminaciones. También es importante conocer las actividades que se realizan en zonas cercanas y estar al tanto sobre la presencia de industrias, criaderos de animales, basurales u otras actividades que produzcan desechos contaminantes que pudieran afectar la producción.

Antes de sembrar es importante conocer las características y necesidades del cultivo y determinar si el terreno es apto para el mismo. De igual modo, es necesario elaborar un programa de barbechos y rotaciones de cultivos que disminuyan las pérdidas nutricionales del terreno.

La presencia de animales en el predio productivo puede causar la contaminación del terreno, del agua y de la producción, por ello es necesario evitar su acceso a la zona del cultivo sobre todo en épocas próximas a la cosecha.

El agua que se utiliza para el riego y el lavado de los equipos e instrumentos debe ser segura y libre de todo tipo de contaminación. En el mejor de los casos conviene utilizar agua potable pero si se almacena en depósitos o tanques, estos tienen que ser diseñados y construidos para evitar contaminaciones, además de limpiarse al menos dos veces por año. El buen uso del agua favorecerá la obtención de una producción inocua y de calidad y evitará la transmisión de enfermedades a la población.

Al momento de adquirir semillas, el material debe estar certificado por el Instituto Nacional de Semillas (Inase) y proceder de viveros o semilleros autorizados. Además, se debe tener certeza de que las mismas se encuentren libres de plagas, enfermedades y virus.

El Programa de BPA dependiente de la Unidad de Gestión Ambiental del Senasa lleva adelante actividades de sensibilización, capacitación y seguimiento de buenas prácticas en la producción agropecuaria.

Medidas de seguridad para el personal
Los trabajadores del establecimiento agropecuario deben asegurar la sanidad en todas las etapas del sistema: producción, cosecha, empaque, almacenamiento y transporte de los productos vegetales, y mantener la higiene personal.

El personal debe contar con elementos que permitan la higiene: agua potable o potabilizada, jabón líquido o alcohol en gel, elementos para secado de manos, papel higiénico y basurero con tapa. Asimismo, debe lavarse las manos luego de utilizar los sanitarios, después de toser o fumar y antes de trasladarse de áreas con posible contaminación.

El personal que tenga heridas o lesiones en la piel debe tratarlas y cubrirlas con guantes de protección además de aislarse de las áreas de contacto con alimentos hasta que se haya curado las mismas.

En cuanto al equipamiento, el personal debe mantener su indumentaria de trabajo en condiciones de higiene, utilizar el cabello protegido, las uñas cortas y limpias y evitar el uso de colgantes y ropas sueltas que pudieran generan riegos en el trabajo.

En caso de manipular productos fitosanitarios, es necesario que el personal emplee elementos de seguridad, como ser: mamelucos, botas, guantes, máscaras y equipos de protección respiratoria y visual, que convendrán ser higienizados o descartados cuando corresponda.

En los establecimientos mixtos de ganadería y horticultura, se debe impedir el traslado del personal desde el sector de animales al de verduras para evitar el posible transporte de excrementos u otros contaminantes.

Manejo sanitario del cultivo
Para controlar los problemas sanitarios es conveniente trabajar en la prevención, el monitoreo y la implementación de un manejo integrado de plagas. La prevención incluye el conocimiento de los problemas sanitarios locales y regionales que pudieran afectar los cultivos. Identificar y conocer las plagas, ciclo de vida, características morfológicas, condiciones de desarrollo, daño que producen y formas de prevención y control.

La rotación de los cultivos ayuda a romper los ciclos de los organismos, animales y de las malezas que afectan a los cultivos, favorece el incremento de microorganismos benéficos, aportando nutrientes y mejorando las condiciones de vida de los cultivos.

Es necesario, rotar las hortalizas según las estaciones del año: hortalizas de raíz (zanahorias y remolachas) en primavera- verano; hortalizas de hoja (lechugas y espinacas) en otoño- invierno; hortalizas de fruto (tomates y pimientos) en primavera- verano y especies reponedoras de la fertilidad del suelo (leguminosas como arvejas y porotos) en invierno.

En cuanto al empleo de fitosanitarios, se recomienda utilizar productos que estén registrados y aprobados por el Senasa. Los mismos deben adquirirse en envases originales con etiquetas y marbetes donde conste la fecha de vencimiento, composición y resultados obtenidos.

Manejo de productos de cosecha y post cosecha
Para realizar la cosecha se debe respetar el período de carencia luego de la aplicación de agroquímicos a fin de garantizar la inocuidad de los productos. Es necesario además, evitar la contaminación cruzada de frutas y verduras con materiales sucios como estiércol, abonos y aguas contaminadas y extremar la higiene de todos los elementos en contacto con los productos cosechados. Si se emplea agua para limpiar los alimentos, debe ser potable.

Los envases o recipientes contenedores que se empleen en la cosecha deben estar limpios y ser aptos para estar en contacto con alimentos. De igual manera, tienen que ser de fácil identificación para evitar su uso en otras actividades que pudieran contaminar los alimentos.

Los lugares de acopio en el campo deben ser recintos limpios, con techo, piso de material lavable y puertas que impidan el ingreso de plagas o animales. Las condiciones de aireación, temperatura y humedad del lugar deben corresponderse con la mercadería que se almacene y si hubiera cámaras de frío deben estar en perfectas condiciones de limpieza y ser lavadas periódicamente.

Finalmente, para trasladar la mercadería desde su lugar de producción hasta los centros de distribución es preciso utilizar transportes limpios y que no presenten riesgos de contaminación.



Fuente: Senasa
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