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12/12/2014

Hacia la nueva revolución verde: los bioplaguicidas

En las próximas décadas el aumento de la población mundial, 9.600 millones en 2050 según la ONU, generará una demanda de alimentos sin precedentes. 

Garantizar el abastecimiento mundial de alimentos, la contaminación, los efectos del cambio climático, el brusco aumento de los precios de las materias primas y la seguridad alimentaria constituyen los principales desafíos a los que se enfrenta la industria agrícola. Además todos esperamos a comer alimentos sanos, seguros y accesibles. Sin embargo, muchos consumidores muestran gran preocupación sobre los residuos de plaguicidas en los alimentos y muestran desconfianza en las normas de seguridad alimentaria.

Hacia una segunda revolución verde

El mundo se dirige hacia una “Segunda Revolución Verde” donde la Sostenibilidad es la clave. La inversión tecnológica, la innovación en el desarrollo de nuevos productos para proteger los cultivos y la transformación de infraestructuras agrarias tendrán que ser progresivas para satisfacer las necesidades globales.

Y uno de los protagonistas son los Bioplaguicidas ya que debido a su actividad generan alimentos de mayor calidad, incrementan la productividad y reducen el impacto medioambiental. Y se han convertido en un elemento importante en los programas de Gestión Integrada de Plagas (al usarlos solos o combinándolos con productos de síntesis química) como una forma de lograr impulso significativo en los rendimientos globales.

Sobre Bioplaguicidas

Los bioplaguicidas también conocidos como plaguicidas biológicos, son productos que se utilizan en el control de plagas y enfermedades de los cultivos. Están formulados partir de un microorganismo agente de control biológico y/o sus extractos (un hongo o bacteria) que ejercen un efecto sobre plagas y enfermedades de los cultivos, por lo tanto previenen, repelen, eliminan o reducen los daños causados por plagas.

Los bioplaguicidas se pueden agrupar en productos fitosanitarios de naturaleza microbiana, generalmente con acción directa sobre el patógeno o la plaga. Y en productos de acción indirecta, que se consideran no convencionales, ya que actúan como barrera o estimulan mecanismos de defensa en la planta.

El manejo de resistencia, la reducción de residuos de plaguicidas en alimentos, la salud y seguridad humana y la responsabilidad ambiental han retado a los agricultores y productores a considerar los bioplaguicidas, no sólo como alternativas a los plaguicidas químicos sino en rotación con éstos.

Ventajas de los bioplaguicidas
  • Los bioplaguicidas generalmente son inherentemente menos nocivos que los pesticidas convencionales o de síntesis química.
  • Generalmente afectan sólo a la plaga diana y a los organismos perjudiciales relacionados, en contraste con el amplio espectro de los pesticidas convencionales cuya acción puede afectar negativamente a diferentes organismos como aves, insectos y mamíferos.
  • A menudo son eficaces en cantidades muy pequeñas y, con frecuencia, son biodegradables (se descomponen rápidamente), evitando en gran medida los problemas de contaminación causados por los plaguicidas químicos.
  • Cuando se utilizan en Producción Integrada, los bioplaguicidas pueden disminuir en gran medida el uso de pesticidas químicos, sin que afecte al rendimiento del cultivo.

No obstante, existen problemas científico-técnicos todavía sin resolver, como la eficacia baja o moderada de la mayoría de los plaguicidas orgánicos, la duda sobre la bioseguridad en especial de algunos microorganismos o extractos, y en general, la menor vida útil y estabilidad del producto formulado en comparación con los productos de síntesis química.

Sin embargo, existe una intensa actividad investigadora y de desarrollo de bioplaguicidas con el objetivo de afrontar los retos de la globalización de los mercados que conlleva una mayor dispersión de plagas y enfermedades, y a los efectos adversos del cambio climático en la sanidad vegetal.

Bioplaguicidas, desafío para la olivicultura

Al igual que otros cultivos, el olivar se enfrenta a los desafíos globales de la agricultura, la demanda alimentos saludables bajo una producción que minimice el impacto ambiental influyen de manera de decisiva en medidas regulatorias europeas sobre el uso de plaguicidas y en las estrategias de protección vegetal, que refuerzan el papel de los bioplaguicidas en Agricultura.

Y como todo cultivo, el olivar es susceptible de padecer una serie de plagas y enfermedades que pueden provocar la total improductividad del cultivo y la pérdida de millones de euros al sector, además de afectar tanto a la calidad de la aceituna como a la del aceite. Casos recientes como los acontecidos en Italia con la plaga de la bacteria Xylella fastidiosa, que ha arrasado miles de olivares, son una seria amenaza para todos los países de la Unión Europea, en especial para los del sur, como es el caso de España.

Amenaza de carácter global que debemos vigilar y controlar. Y aunque el olivar cuenta con pocos métodos de control biológico y tecnológico, comparado con otros cultivos perennes, resulta imprescindible combatirla con tratamientos fitosanitarios que aseguren la calidad del fruto y garanticen la seguridad del producto final, procurando que esté extenso de residuos y sean inocuos para la salud.

Un Olivar sano, es sinónimo de un aceite de oliva seguro

La excesiva dependencia y abuso de plaguicidas en los tratamientos agrícolas, supone uno de los grandes retos a afrontar. Pero, ¿cómo reducir de dependencia de los pesticidas? Usar técnicas alternativas reduciendo el impacto de los plaguicidas es un enfoque diferente al clásico que trata el problema cuando éste llega. Ahora se busca tomar un conjunto de medidas en donde el tratamiento químico sea una de ellas pero desde luego no sea el único, ni el principal.

En este nuevo escenario se espera que nuevos pesticidas de origen biológico acaben siendo los principales encargados de la actividad fungicida, bactericida, insecticida, nematicida, herbicida… y la alternativa a la dependencia de los pesticidas.

Los bioplaguicidas contribuirán en el futuro a afrontar los nuevos retos que la Sanidad Vegetal tiene planteados debido a la globalización de los mercados, y a nuevas plagas y enfermedades que afectan a la productividad de los cultivos, así como a los efectos del cambio climático en la Agricultura.

Fuente: Pregón Agropecuario
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