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15/10/2015

Atracción por una feria orgánica que se afianza en plena city porteña

Todos los viernes, una decena de puestos ofrecen alimentos y bebidas sin fertilizantes; varios compran para almorzar en la oficina.

Paté de trucha a la salvia, un juego de kiwi o de ciruela, miel o un buen malbec orgánico. Todo está dispuesto para saborearlo en el frenesí del espacio más vertiginoso de la ciudad: el centro porteño.

Los viernes, entre las 11 y las 17, una decena de productores orgánicos se instalan en Reconquista y Bartolomé Mitre para ofrecer los productos que hace años producen y venden.

Se trata de una iniciativa de el Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO) que, por un acuerdo con el gobierno porteño, han conseguido un espacio fijo, además de los encuentros y lugares en donde es más frecuente encontrar este tipo de alimentos y bebidas.


'De a poco la gente se va acostumbrando a que nos puede encontrar en un espacio en el que no es frecuente que se venda este tipo de productos. Y es muy interesante, ya que muchos se acercan y se llevan cosas para compartir y degustar en las oficinas', cuenta José Amuchástegui, mientras recorre los puestos que empiezan a levantarse.

Tal vez por esas cosas de las costumbres, la mayor afluencia de público en el centro se concentra en el horario bancario. 'La propuesta consiste en poner en el corazón de la city una propuesta diferente. Que la gente pueda encontrar un lugar en donde selecciones cosas de calidad y las lleve para su casa. Es una manera de fomentar la comida sana', indica Juan Pino, coordinador de MAPO.

Esta iniciativa forma parte del programa de ferias itinerantes de la Ciudad que recorren los barrios porteños. En el caso de los orgánicos, la idea es que la feria del centro, que funciona desde hace un año, sea fija. A ésta se suma otra que funciona dos sábados al mes y se instala en la plaza Perú, al lado del Malba, en Palermo, y los otros dos, en la plaza Barrientos, en Larrea y French, en Recoleta.

En MAPO explican que se consideran productos orgánicos a aquellos que han sido elaborados sin la utilización de agroquímicos, aditivos químicos ni organismos genéticamente modificados. 'No es una moda nada más', agrega Amuchástegui.

Entre los puestos ambulantes se puede ver a Hausbrot, que hace 30 años produce con cereales orgánicos. 'Todo lo que ves acá se hace con harina integral. Producimos en las 1500 hectáreas que tenemos en Tres Arroyos, en la provincia de Buenos Aires, y contamos con 31 sucursales', cuenta Gonzalo Roca, responsable comercial de la marca y secretario de Mapo.

Frutas y verduras

También está presente Tallo Verde, un emprendimiento ubicado en Open Door y en el que se puede conseguir frutas y verduras de estación y otros elaborados, como aceites o unos caramelos de miel que deshacen en la boca.

Mauricio Innocenti tiene un negocio más pequeño, pero no menos productivo. Su campo de 3 hectáreas queda en Mercedes y produce jugos orgánicos. 'Tenemos la primera plantación de kiwi de la Argentina. Lo bueno de nuestros jugos es que duran 16 meses embotellados. Esto es lo que nos da tiempo, respetando la naturaleza y que se pueda cosechar en las temporadas', explica a LA NACION mientras da a probar un jugo de arándanos que tiene mucho éxito entre los peatones que recorren Reconquista. 'Es bueno porque te llevás algo distinto, diferente, que es bueno y sano', dice Juan y prepara una bolsita para llevarse un par de botellas.

Los productos orgánicos -tanto la fruta y la verdura- tienen cada vez mayor presencia en las ciudades del mundo. En New York, por caso, abunda la comida sana en las inmediaciones del City Hall, en el downtown de Manhattan y los puestos que son casi fijos en Union Square. En el Fisherman's Wharf, en la ciudad de San Francisco, también se pueden obtener cerezas, bananas o sandías, todo orgánico.

La Argentina ocupa el segundo lugar en el mundo en este tipo de producción. Cuenta con 3,1 millones de hectáreas cultivadas, de las que sale el volumen que nutre a un mercado mundial de US$ 72.000 millones, según The World of Organic Agriculture, detrás de Australia, con 17,1 millones de hectáreas.

La mayor parte de lo que se produce se exporta. Estas ferias y las que se pueden encontrar también en Palermo, en el Mercado Bonpland o las de Sabe la Tierra, pretenden fortalecer el mercado interno. Los porteños ya las tienen al alcance de la mano.

Desde frutas, truchas y hasta vino malbec

Alimentos

El puesto de la ya clásica Schatzi ofrece frutas secas, avena y mezclas para desayuno. A pocos pasos, Ceta vende miel y yerba mate

Patagonia

Tarul Aiké tiene a la venta truchas en aceite y paté, y Fernando Iglesias Molli, productos con lana y fieltro orgánico (especie de paño no tejido)

Vinos

Vinecol y Viñas del Alto Salvador traen desde Mendoza malbec orgánico, algo muy buscado por los transeúntes

Para los más chicos

Rodrigo Suárez del Solar produce y vende aceite de oliva, comida para bebé y jugos

Fuente: La Nación
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