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24/04/2017

Orgánico es mejor para vos y para el ambiente.

Conocé en esta nota escrita por María Victoria Benedetto (Lic. en Ciencia y Tecnología de Alimentos-UBA) cómo es la producción orgánica y cuáles son sus beneficios.

A la hora de elegir un alimento son cada vez más las personas que se interesan en conocer su composición nutricional, origen, método de producción y elaboración, entre otros aspectos. Esta tendencia muestra el acercamiento de los consumidores hacia un estilo de vida diferente, más saludable, con más conocimiento y consciencia sobre lo que ponemos en la mesa, y en la boca.

Los alimentos orgánicos responden bien a esta necesidad porque se producen bajo estrictas normas, desde la semilla hasta el producto final. El atractivo más conocido y que los hace muy buscados es que están libres de residuos de agroquímicos y de organismos genéticamente modificados (los famosos transgénicos). Pero cuando elegís un producto orgánico no solo elegís comer más sano sino que cuidas el ambiente. El suelo, que es la fuente de nutrientes, se protege de la degradación utilizando técnicas amigables como son los abonos orgánicos por ejemplo.

De esta manera no se necesitan agregar fertilizantes de síntesis química porque los nutrientes se mantienen equilibrados y el suelo se mantiene vivo. Se promueve la biodiversidad porque es la clave para producir sin degradar y eso hace a las plantas más sanas, con mayor inmunidad ante el ataque de plagas. Y por eso las flores, los insectos y la vida en general es promovida. Si la producción es de animales se tiene en cuenta su bienestar, la cantidad de acuerdo al espacio y que la conducta y dieta sea lo más parecida a la natural de la especie, sin ningún tipo de maltrato. Y si la materia prima luego se elabora, también se cuida todo el proceso, para que no se contamine ni se le adicionen ingredientes o aditivos químicos como conservantes, colorantes o acidulantes.

Así los suelos permanecen productivos, los ecosistemas se fortalecen (se escuchan las aves) y las napas, ríos y arroyos no pierden sus bondades. El aire se vuelve respirable.

Además la producción orgánica consume menos energía debido a que no se utilizan fertilizantes ni pesticidas químicos y contribuye significativamente a reducir los gases de efecto invernadero.

Claramente la forma de producción es muy diferente a la convencional y los resultados se ven en la composición y calidad nutricional de los alimentos.

— Mayor cantidad de compuestos antioxidantes en frutas y verduras.

— Mayor cantidad de azúcares, que aporta mejor sabor en frutas y verduras.

— Mayor contenido de grasas poliinsaturadas en carnes y leche, que poseen efectos beneficiosos sobre el organismo humano.

— Menor contenido de grasas saturadas en carnes y leche, que tienen relación con diferentes enfermedades cerebrovasculares y cardiovasculares.

— Menor contenido de nitratos en verduras, que son peligrosos para la salud humana.

— Mayor contenido de materia seca en verduras y por eso duran más.

Sumado a que se pueden comer con cáscara sin ninguna culpa, aprovechando mejor los minerales, vitaminas y nutrientes que poseen algunas frutas y verduras (manzanas, ciruelas, tomates, papa, etc.).

La pregunta del millón es ¿quién me asegura que todo esto se cumple? La respuesta es la certificación, que sirve para identificar el producto, saber que el productor está siendo controlado y cumple con la reglamentación correspondiente. En Argentina podemos buscar el logo ORGÁNICO ARGENTINA para identificarlos.

María Victoria Benedetto

Lic. en Ciencia y Tecnología de Alimentos-UBA

e-mail: benedetto.victoria@gmail.com

Fuente: Greenbox

 
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