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27/09/2018

Empezaron a amasar por la salud de su madre, facturan $180 millones y abrieron un local en EE.UU.

Conoce esta nota la historia de Hausbrot.

En 1968, el matrimonio de Marcos y Añuzka Schneider tuvo que hacer un giro de 180 grados en su vida. Añuska, que venía de dar a luz a Mario, comenzó a padecer una anemia crónica. Los médicos no lograban dar en la tecla con el tratamiento.

Marcos empezó a investigar sobre otras alternativas de sanación. Luego de un tiempo, escuchó que en dos clínicas de Alemania y Suiza los médicos europeos Bircher Benner y Max Otto Brucker obtenían excelentes resultados para sus pacientes. A través de una alimentación basada en cereales integrales, frutas, verduras y hortalizas, lograban mejorar la salud de los enfermos con ese tipo de patología.

Marcos empezó a comprar harinas integrales para hacer el pan para su mujer. Se perfeccionaba día a día y cada vez las recetas eran mejores.

Así nació Hausbrot, según contó a LA NACION Mario Schneider, hoy titular de esta compañía de productos panificados orgánicos: 'Mi madre sufría mucho su enfermedad. Comía hígado y carnes rojas y por un tiempo andaba mejor, pero después le bajaba más 
aún'. Y agregó: 'La mejora llegó cuando incorporó a la dieta trigo y centeno recién molido. Fue un alivio en su vida, se recuperó notablemente'.

Tan fructífero fue este cambio de hábitos alimenticios que Marcos comenzó a hacer panes orgánicos y biodinámicos para su familia y sus amigos. Y se convirtió en una pasión para él. 

Ya a fines de los 70, incentivado por sus amigos, quienes disfrutaban del pan que les obsequiaba a diario, decidió empezar a comercializar los productos. Hausbrot, el  nombre del producto, significa pan casero en alemán. Venía como anillo al dedo esa denominación porque Marcos comenzó amasando en el quincho de su casa y de ahí en una Ford Ranchera repartía el pan con la ayuda de su hijo.

Pero, si de emprendedores se trata, la familia de Marcos tiene mucho para contar. Su tío abuelo, Alfredo Poeppig, había creado la empresa Fanacoa, que tuvo su época de expansión a fines de los 60 y principios de los 70, por ser la primera en agregar limón a la mayonesa.

Marcos manejaba la empresa de la familia, pero quería empezar con un nuevo proyecto que era la venta diferenciada de panes que en el mercado no había.

Cuando el quincho de su casa le quedó chico, decidió darle a un panadero de la ciudad de Derqui la receta para que empiece a elaborar pan en escala.

En 1985 decidió vender Fanacoa y apostar al fin, a un nuevo rumbo: su pasión por los productos orgánicos. Compró un campo en Tres Arroyos para hacer cultivos con certificación full organic y, con 62 años a cuestas, inauguró el 3 de noviembre de 1988 su primer la panadería en San Isidro, con su hijo Mario como coequiper.

El crecimiento de Hausbrot llegó de la mano de la crisis de 2001. Fue un momento bisagra. 'Decidimos al principio de la crisis mantener y sostener los precios, a diferencia del resto que se actualizaban con la inflación, y quedamos en el mercado con precios tentadores', dijo Mario. Y añadió: 'Empezamos a crecer mucho en volumen hasta 2008'.

Para Schneider, la clave del éxito fue fidelizar clientes que buscaban una vida sana. Los productos a la venta eran pan y afines con cereales orgánicos, sin agroquímicos y molidos en molinos de piedra. 

En 2012, al inaugurar la nueva planta de 2500 metros cuadrados en Victoria, partido de San Fernando, fue el momento para la expansión. Con una una capacidad de almacenaje en silos de 280 toneladas de cereales y molienda propia, la empresa abrió las puertas a
las franquicias. Dos años después y, con una diferencia de 40 días, Añuska y Marcos fallecieron en 2014.

Ya a cargo de la empresa, Mario decidió viajar a los Estados Unidos. En 2016 compró una pequeña panadería en Fort Lauderdale. Continuó con la producción de panificados, que si bien no son el 100% integral, tienen certificación orgánica, vegana, kosher y no
OGM (organismo genéticamente modificado). 'Acá (en Estados Unidos) quiero darle el vuelo a este proyecto. Pero es más difícil de lo que pensaba', indicó. Hoy, con casi 30 años de vida, Hausbrot tiene 168 empleados directos y 36 locales (19 propios y 17 franquicias) y detenta una facturación anual de al menos 180 millones de pesos


Fuente: La Nación
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