OIA - Organización Internacional Agropecuaria | Servicio Internacional de Certificación
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06/11/2018

Por qué las certificaciones de seguridad de los alimentos ganan cada vez más espacio.

En el último Salón Internacional de la Alimentación (Sial), en París, una cosa quedó clara: tener certificaciones sobre seguridad de los alimentos, buenas prácticas y procesos es esencial para acceder a mercados externos.

En el último Salón Internacional de la Alimentación (Sial), en París, una cosa quedó clara: tener certificaciones sobre seguridad de los alimentos, buenas prácticas y procesos es esencial para acceder a mercados externos.

En el caso de los consumidores, los precios de los productos alimenticios en el mercado interior también tienen que incluir cada vez más los sellos con el cumplimiento de normas en los productos, pues los grandes minoristas, principalmente las de capital internacional, ya exigen los certificados de sus proveedores, advierte la analista del Instituto Senai de Tecnología (Senai-RS) Lisiane Rodrigues.

Lisiane estuvo en el Sial y comprobó la gran adhesión a los procedimientos, de los más variados alcances, desde los que validan alimentos orgánicos o biodinámicos, a los que siguen rituales ligados a las religiones islámicas (halal) y judía (kosher).

Los certificados más completos y decisivos para entrar en el mercado internacional son de seguridad de los alimentos, como el International Featured Standard (IFS), con variantes como el BRC (de un organismo británico) y la ISO 22000 (FSSC), que sigue el IFS . También gana más espacio el Global GAP, un protocolo de intenciones sobre buenas prácticas en la producción y procesamiento de los alimentos destinados a consumidores finales, desde el cultivo a la industria, explica la analista.

En el Sial, fue posible constatar que expositores como la OIA, de Argentina, siguen los principales certificados. Pedro Landa, Director de la empresa, que también actúa en Brasil, dice que, aunque no sean obligatorios, los sellos acaban siendo necesarios ya que 'no sirve tener buen producto si no tiene las certificaciones para vender ', señala Landa.

El equipo de la Goola Acai, que fue por primera vez al Sial, sintió en la piel lo que es la exigencia sobre las normas. A pesar de tener certificaciones de orgánicos, halal y kosher, la Goola fue cuestionada sobre la existencia del IFS y otros sellos en seguridad alimentaria y buenas prácticas. El director de operaciones de la empresa brasileña, Rafael Siqueira, dice que la marca está buscando la ISO 22000 para atender al mercado. 'Muchos visitantes nos preguntaron sobre sellos de la producción. 'Eso se convirtió en un requisito para hacer negocios', refuerza Siqueira. 

¿Cómo prepararse para buscar certificaciones?

La analista Lisiane Rodrigues, del Instituto Senai-RS de Tecnología, explica que el primer paso de una empresa para obtener una certificación es prepararse internamente. El puntapié inicial se da con la adopción de buenas prácticas de fabricación, que involucra herramientas de calidad y requisitos mínimos sobre cómo manipular los alimentos de manera segura. Estas acciones abarcan desde la forma de producción, la relación con proveedores a la validación de controles de calidad.

En todos los frentes, es muy importante tener datos bien organizados sobre todo, además de los procedimientos de calidad, resalta Lisiane. Un ítem que gana relevancia es la trazabilidad, que implica desde el origen de la materia prima hasta el embalaje usado en los productos.

'Todo tiene que ser completamente rastreado para que el consumidor tenga la seguridad de que, en caso de ocurrir algún evento como una contaminación durante la fabricación, pueda haber la recogida del producto e identificado el problema de forma segura', justifica la analista.

La trazabilidad se puede realizar a través de sistemas digitales, como Código QR o incluso con una organización bien hecha de información. Lo más importante es tener un protocolo con la documentación dentro de la empresa para identificar cómo se hizo cada lote de producto.

'Una industria de galletas, por ejemplo: necesita lanzar en este control cada lote de harina de trigo usado, el equipo que hizo la producción del paquete, etc, todo tiene que estar interconectado. Esto es tener un procedimiento completamente rastreado ', ilustra Lisiane.

Lo importante es recopilar y registrar la información dentro de un estándar de calidad, que no depende de ninguna tecnología avanzada de rastreabilidad, que suele ser más accesible, debido a costos, de grandes fabricantes. 'Y una cuestión sanitaria, de responsabilidad con la salud pública y con el consumidor, y todos deberían tener hoy', subraya.

El siguiente paso es la empresa implementar un plan de HACCP (análisis de peligros y puntos críticos de control de la producción) del alimento. Según la analista, el HACCP es una herramienta más refinada, que detalla las acciones correctivas y las tolerancias de cada situación, además de un plan de contingencia si ocurre algún desvío en la producción.

Si la empresa ya tiene buenas prácticas y HACCP , está en condiciones de buscar una certificación a nivel más avanzado. 'La temática de la seguridad alimentaria ya estará en el día a día de la operación y ya existe una cultura sobre estos procesos que deben interconectar todas las áreas, desde la producción, el mantenimiento, los recursos humanos y el área de ventas. Lo que hace la certificación posible ', enumera la analista del Senai-RS.

Fuente: Jornal Do Comercio
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